Capítulo 3 - Ley Moral
¿Cuál es el origen de la ley moral escrita en cada uno de nuestros corazones? Esta pregunta presupone que tú y yo tenemos códigos de conducta idénticos incrustados profundamente en nuestras mentes subconscientes; podemos intentar suprimir o ignorar este código, pero está ahí de todos modos. Este código de conducta profundamente incrustado es la pequeña voz interior que, por ejemplo, te dice que no:
- robar, traicionar o asesinar a personas que te tratan con amabilidad
- abusar de niños, ancianos, enfermos o discapacitados
- admirar el egoísmo
Si cuestionas la existencia de este código de conducta o "ley moral", intenta localizar una sociedad estable, en cualquier momento de la historia registrada, que haya defendido los tres ítems mencionados anteriormente. El origen de la ley moral no puede determinarse con certeza; pero, una vez más, la evidencia apunta fuertemente en una dirección particular. Se han sugerido tres orígenes:
- Las palabras "ley moral" abarcan ciertos tipos de comportamiento que se han desarrollado en nosotros por el proceso de evolución biológica. Los detalles de este proceso de desarrollo están cubiertos por teorías como "parentesco" y "reciprocidad" y pueden incluso emplear los principios de la teoría de juegos. Los tipos de comportamiento, clasificados como "ley moral", no cumplen ningún propósito más que mejorar la capacidad de supervivencia de la raza humana.
- La "ley moral" es un comportamiento social aprendido que se transmite de adultos a niños; la experiencia colectiva humana ha reconocido que ciertas restricciones sobre el comportamiento social resultan en una sociedad más agradable para todos.
- La "ley moral" es realmente el mandamiento de Dios de amar a tu prójimo como a ti mismo (Mat 22:36-40). Este mandamiento encarna la suma total de la Ley que Dios nos ha dado (Rom 13:8-10, Gal 5:14). Para asegurarse de que nadie se perdiera las instrucciones, escribió Su Ley en el corazón de todos (Rom 1:18-20; 2:14,15).
¿Cuál de estas explicaciones es consistente con los hechos?
Considera, por un momento, los siguientes grupos de personas en nuestra sociedad; asume que estas personas están institucionalizadas sin medios de apoyo más allá de la caridad pública:
- Ancianos (sin familiares) que sufren de Alzheimer severo
- Bebés huérfanos con SIDA
- Bebés huérfanos con Síndrome de Down
Preservar las vidas de estos individuos causa una carga sobre los recursos de la sociedad y de ninguna manera mejora la capacidad de supervivencia de la raza humana. ¿Te gustaría que los mataran? Si una pequeña voz dentro de ti está diciendo: "Estas personas necesitan amor y compasión", esa voz no tiene la evolución biológica como su origen. La mutación, la deriva genética, la migración y la selección natural no pueden justificar dar prioridad a la "amabilidad" sobre el bienestar personal.
La experiencia colectiva humana ha reconocido claramente que ciertas restricciones sobre el comportamiento social resultan en una sociedad más agradable para todos; la existencia de leyes civiles y penales refleja este reconocimiento. Sin embargo, en tu vida diaria, hacer trampa a menudo sería más placentero que ser honesto. En aquellas ocasiones en las que sabes que no serás atrapado, ¿realmente te abstienes de hacer trampa porque sabes, a la larga, que la sociedad será un lugar mejor gracias a tu decisión? Si es así, eres una persona inusual. Las culturas que utilizan el "bien de la sociedad" como base para la moralidad suelen estar plagadas de corrupción.
Si te enfrentas a oportunidades para:
- quedarte con $10,000 en efectivo que encontraste en una billetera en la acera
- cometer adulterio mientras estás lejos de tu cónyuge
- ocultar $15,000 de tus ingresos al IRS
¿Sería lo que es "bueno para la sociedad" una consideración importante al tomar una decisión? ¿Está tu carácter más íntimo y secreto basado en un comportamiento social aprendido sobre lo que es "bueno para la sociedad?" No hay evidencia que respalde tal premisa.
Esto deja a Dios como la fuente más probable de esa pequeña voz que te dice lo que está bien y lo que está mal. (7)
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