Las diez preguntas, con las que este libro está preocupado, se dan en la siguiente lista:

  1. ¿Es la descripción cristiana del comienzo del universo consistente con la descripción científica?
  2. ¿Existe el universo principalmente para servir como un hogar para nosotros?
  3. ¿Cuál es el origen de la ley moral escrita en cada uno de nuestros corazones?
  4. ¿Surgió la vida espontáneamente de materia no viva?
  5. ¿Es “supervivencia del más apto” una base racional para el concepto de evolución biológica?
  6. ¿Se supone que los cristianos deben pensar sobre la base de sus creencias?
  7. ¿Es cada uno de los manuscritos griegos conocidos y fragmentos de manuscritos, de un libro particular del Nuevo Testamento, una representación “pura” de un autógrafo único?
  8. ¿Proporcionaron los autógrafos del Nuevo Testamento un relato preciso de lo que un hombre llamado Jesús dijo e hizo?
  9. ¿Quién fue Jesús?
  10. ¿Fueron los autógrafos, para el libro referido como la Biblia cristiana, inspirados por Dios?

Algunas de las diez preguntas nunca pueden ser respondidas con certeza basándose únicamente en la comprensión humana. En esos casos, sin embargo, se puede acumular tanta evidencia en apoyo de una respuesta particular que un paso final de fe es pequeño y guiado en lugar de grande y ciego. Contrario a la enseñanza de Kierkegaard, la fe y la razón no están separadas por un enorme y oscuro abismo sin forma de pasar de un lado al otro excepto dar un gran salto ciego. (1)